El río Agueda

Con la esperanza siempre puesta en la vecina explotación minera, única abierta actualmente en la provincia, la agricultura y la ganadería son las pincipales fuentes en las que la escasa población basa la riqueza económica de un término especialmente agraciado con la belleza paisajística que encierra la larga franja ribereña al río Águeda, que, al poco de bañar

Ciudad Rodrigo, marca límite municipal a lo largo de unos quince kilómetros de recorrido.
LA VILLA

Siguiendo el acontecer propio de la comarca e, incluso, el de la provincia, Vestigios de su más remoto pasado han sido encontrados en el mismo casco urbano cuando, tras las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo, se han podido descubrir, bajo restos de muros medievales, huellas de una villa romana del siglo IV, levantada, probablemente, sobre otra anterior perteneciente al siglo 1.

Sepultadas de nuevo hasta que las autoridades pertinentes decidan su futuro y su estado definitivo, queda la noticia del descubrimiento, entre otros, de uno de los pasillos de la residencia cubierto con suelo de mosaicos en magnífico estado de conservación.
No lejos del punto central del yacimiento, un bonito puente de aquella época según se apunta -construido en pizara y perfiles de ladrillo en el frente de sus dos, pequeños arcos- salva el Arroyo Grande, dentro del trazado que seguía la cañada de Lumbrales. La iglesia de San Benito recuerda, con su nombre, la pertenencia que la aldea de «Sancti Felicis» tuvo de la Orden Benedictina, desde que el rey Femando lila donara, en 1169, a los monjes reunidos en el Convento de Santa Águeda (Ciudad Rodrigo), de los que pasó a sus hermanos del monasterio de San Vicente (Salamanca), a la desaparición de aquel en 1450. Desprovista de retablos e imágenes de épocas anteriores, su planta es de única nave de tres tramos y cabecera cuadrada, marcando el estilo de sus arcos medio punto el principal, apuntados los de la nave distintas etapas constructivas, correspondiendo la de mayor antigüedad a la del principal, levantado sobre columnas pareadas de discreta omamentación geométrica en sus capitales.
Puente romano sobre el Arroyo Grande
LOS MOLINOS . Partiendo de la plaza en la que Iglesia y Ayuntamiento se acompañan, dos caminos, fáciles para la práctica del senderismo y con alguna dificultad para hacerlo sobre cuatro ruedas, desembocan en el río Agueda en las inmediaciones de sendos molinos inmersos en parajes de extraordinaria belleza.
El primero de ellos, llamado Camino de la Parra, busca en su comienzo el Caño Viejo -fuente abovedada con ladrillo- con la Ermita del Cristo al fondo, con graciosa portada flanqueada por ventanas en forma de cruz lobulada, protegida por simple tejadillo de teja curva.
El frontón que se deja a la derecha, constituye la próxima referencia hasta pasar junto a la Fuente del Álamo (0,8 kms.), antes de dejar a ambos lados las elevaciones de Valcabrero (704 m.) y del Teso Alto (699 m.), hacia cuya cima se dirige un camino de 2,4 kms. por la izquierda. Poco más tarde, al inicio del descenso, el curso de un regato ocasional corre paralelo por la derecha, ocultando los zarzales de buena mora (3,1 kms.) una lancha de piedra conocida como la Peña de la Vieja, pues, se dice, que al pasar por allí una anciana, hace ya mucho tiempo, arrojó al arroyo una piedrecita que venía molestándola al andar, siendo su sorpresa que esta empezara a crecer hasta alcanzar el tamaño suficiente como para permitirla cruzarlo sin contratiempo alguno. Tan sólo un kilómetro más para llegar hasta el río en cuya orilla frontera se alza el Molino de la Parra, al término de esta primera ruta marcado por una alambrada que corta el camino.
La segunda ruta, naciendo del mismo lugar, se inicia por la c/ Huerta, para seguir por la c/ Cruces hasta llegar al camino que salvando el Arroyo Grande -200 m.- se dirige a Castillejo, debiéndolo abandonar para seguir por la izquierda a los 700 m. (el mismo punto puede alcanzarse por el camino que surge frente al bar La Verja
Tomada la desviación, en una pequeña vaguada a la izquierda, y entre senderos de óxido y espesa vegetación, corre la Fuente del Pocito Herrao, no apta para el consumo humano (0,9 kms.), aunque sí se dice que es beneficiosa en algunos casos para el ganado, al contrario que la que mana en la Fuente de los Molinos, unos metros más adelante (1,5 kms.).
Tras un suave descenso de amplia visibilidad que invita a detenerse para contemplar el ancho cauce del río con el viejo Molino de Pedropardos, en su justo medio resistiendo los embates del agua, se llega al río (4 kms.) y a la raya municipal marcada por el Arroyo Castillejo.

EL RÍO ÁGUEDA

Un placentero paseo, cercano a la hora de duración, permite disfrutar plenamente de un tramo de singular belleza del río Águeda, por el que es posible acampar con autorización municipal y pescar con las licencias correspondientes. La ruta propuesta une los molinos de la Parra y de Pedropardos (en cuyas cercanías se han podido dejar la mitad de los vehículos) siguiendo la margen derecha del río durante unos 5 kms., con los que se cierra un circuito de unos 15 kms. con principio y fin en el pueblo, magníficos para la practica del senderismo. Sin ninguna dficultad que obligue a fijar referencias, la entrada de los regatos se suceden a derecha e izquierda, dejándose atrás una captación de aguas (11 mim.); los restos de un par de molinos (10 y 41 min.) a la altura del primero de los cuales unas rocas por la derecha permiten abarcar una extensa y hermosa panorámica sobre el río por el que no es raro observar el vuelo de aves protegidas, y con suerte , los rápidos movimientos de la nutria y las curiosas peñas denominadas como Gorriones Blancos (18 min), puede servir de ayuda.

Molino de la Parra, en la ribera del río Agueda
EL PASADO ROMANO DE SAHELICES EL CHICO
Se asienta el presente informe en las conclusiones de los trabajos de excavación e investigación efectuados entre Agosto de 1995 y Marzo de 1996, bajo el patrocinio del Ayuntamiento de Sahelices el Chico en las que se pusieron de manifiesto la relevancia,
entidad y extensión de los diversos restos arqueológicos hallados en el interior del núcleo urbano del municipio referido.Este se localiza en la provincia de Salamanca y pertenece al partido judicial de Ciudad Rodrigo.
Dicho municipio está a 40º 41’ latitud norte y 6º 38’ longitud este, con una altitud media de 651 metros, según la hoja 500 del Mapa Topográfico Nacional 1: 50.000, con una superficie total de 46Km².
El hallazgo de la villa romana se efectuó de forma casual en los años 80, cuando al realizar obras de acometida de agua en la calle del Molinillo, se descubrieron una serie de columnas, suelo pavimentado con mosaicos, paredes con zócalo estucado y decorado, ladrillo, tejas quemadas y fragmentos de tinajas.
De las investigaciones que posteriormente se realizaron, y que en su momento proporcionaron el empleo de mano de obra, tanto técnica como no cualificada, derivó la determinación del conjunto como Bien de Interés Cultural por parte de la Junta de Castilla y León, con la consiguiente clasificación urbanística de Suelo Protegido, favoreciéndose así notablemente su preservación futura, además de obtener un relevante catálogo de materiales depositados en el museo provincial y un exhaustivo informe del cual se extraen varias conclusiones interesantes a efectos del desarrollo del presente informe.Todo ello hace de éste, un yacimiento extremadamente interesante para el estudio del proceso romanizador de la zona.

Aula Arqueológica y estación rupestre de Siega Verde
Esta singular estación arqueológica se sitúa en las márgenes del río Águeda, unos 15 Km aguas abajo de la localidad salmantina de Ciudad Rodrigo, en torno al puente y viejo molino del mismo nombre; un lugar sin duda especial elegido por los hombres de la Prehistoria por tratarse de una zona de paso y un privilegiado punto de control y observación de los animales que acudirían a este abrevadero permanente. Descubierto a finales de los años ochenta, el conjunto de grabados rupestres que conforman este yacimiento ha llegado íntegro hasta nosotros, permitiéndonos aproximarnos a las técnicas y condiciones de vida de aquellos artistas prehistóricos. En el yacimiento se encuentran catalogados hasta 94 paneles con más de 500 representaciones de animales y algunos signos esquemáticos. Predominan sobre todo los cérvidos, bóvidos y caballos, aunque las imágenes de especies hoy extinguidas y propias de climas glaciales, como los renos, bisontes o rinocerontes lanudos, y los rasgos de estas representaciones han permitido a los especialistas asegurar que los grabados de Siega Verde fueron realizados por los hombres del Paleolítico Superior, entre 20.000 y 12.000 años antes de nuestra Era.
Resulta posible conocer los catorce paneles rupestres más accesibles, a través de un recorrido acondicionado y dirigido que tiene su punto de partida y destino en el Aula Arqueológica. Pueden seguirse dos alternativas, un itinerario completo de una hora de duración para grupos numerosos y otro, más breve, que visita cinco paneles durante unos treinta minutos.
El Aula Arqueológica, situada en una edificación de nueva planta en las proximidades de los grabados, debe su construcción y dotación a una iniciativa de la Fundación Rei Afonso Henriques en colaboración con la Junta de Castilla y León. Se trata de un original edificio, excavado en la roca natural, que contiene una interesante instalación didáctica sobre la vida en el Paleolítico Superior y el arte rupestre al aire libre. Contiene diversos espacios para la exposición, acogida de visitantes, servicios administrativos, sala de audiovisuales y actividades, almacén, etc.
Destaca, al fondo de la sala principal, una escena con maniquíes perfectamente ataviados con indumentaria y equipamiento de la época, y, sobre todo, la pared de roca natural en la que se proyectan sucesivamente imágenes de los grabados originales acompañados de sonido de ambiente, así como una gran maqueta del yacimiento en la que se indican los puntos de localización de las representaciones con vistas y detalles de las mismas. Los visitantes podrán asistir a la proyección de un sugerente audiovisual mientras que, especialmente dedicado al público escolar, se encuentra el taller didáctico, donde es posible desarrollar diversas actividades plásticas.
La estación de arte rupestre de Siega Verde fue descubierta en el año 1988 por el director del Museo Provincial de Salamanca, Manuel Santonja, en el transcurso de una prospección en el río Águeda (Salamanca). Está situada entre los términos municipales de Villar de la Yegua, Villar de Argañán ,Castillejo de Martín Viejo y Sahelices el Chico, a unos 17 km. de Ciudad Rodrigo (Salamanca) .

Fuentes recogidas de varias paginas de internet

La Villa de Sahelices
En el municipio salmantino de Saelices el Chico, ya casi en la frontera con Portugal, se está llevando a cabo un proyecto de gran envergadura e importancia, no sólo para el referido municipio sino también para la provincia e incluso se podría decir que para la comunidad.
Tal proyecto se concibe desde el descubrimiento casual en los años 80 de un piso que parecía ser un mosaico y que por desconocimiento o falta de dinero en aquellos momentos se volvió a tapar.
No será hasta el año 95 cuando comiencen las excavaciones de la VILLA ROMANA DE SAHELICES EL CHICO, aunque éstas no durarían mucho tiempo ya que los trabajos sólo se prolongaron durante siete meses. Desde ese momento y a lo largo de éstos diez años se han elaborado un sinfín de proyectos para sacar adelante lo que a mi parecer es uno de los mayores descubrimientos de nuestro siglo en la comarca de Ciudad Rodrigo.
A pesar de el cese de los trabajos de excavación el Ayuntamiento de Saelices el Chico, preocupado por su patrimonio histórico-artístico impulsa las acciones necesarias para la protección del yacimiento a través de la aprobación de un plan urbanístico y de la declaración de Bien de Interés Cultural como Zona Arqueológica por parte de la Junta de Castilla y León.
La Villa Romana de Sahelices el Chico se localiza en la provincia de Salamanca, y pertenece al partido judicial de Ciudad Rodrigo. Dicho municipio está a 40º 41’ latitud Norte y 6º 38’ longitud este, con una altitud media de 651 metros, según la hoja 500 del Mapa Topográfico Nacional 1:50.000. Tiene una superficie de 46 kilómetros cuadrados y cuenta actualmente con 219 habitantes (4,76Ha/Kilómetro cuadrado). Dista de la capital 99 Km.
Los trabajos de excavación se realizaron en parcelas privadas, denominadas “cortinas” en la localidad. Estas constituyen espacios de terreno cultivable dentro del casco urbano. Sin embargo, en el caso que nos ocupa dichas cortinas no se utilizan para tal fin.
Dicha zona de excavación se corresponde con los solares 006 y 007 de la manzana nº 16 según el plano parcelario, el solar 002 de la manzana nº 8 y por último el camino municipal que va desde el regato Arroyo Grande hasta la calle del Molinillo.
Las excavaciones realizadas en el yacimiento de Sahelices el Chico hasta el momento, aportan datos muy relevantes, ya que nos manifiestan la ubicación en esta zona de una rica mansión que debió pervivir durante varios siglos por los hallazgos descubiertos, aunque no aportan datos cronológicos concretos.
En el estado actual de nuestros conocimientos se puede adelantar, a pesar de la inexistencia hasta el momento de dichos datos, que existió una primera fase de ocupación, posiblemente a finales del siglo I o principios del siglo II d.C., dato que nos lo constata la aparición de cerámica de tradición indígena en niveles concretos. Hubo una segunda fase de ocupación en el siglo IV, prolongándose hasta el siglo V e incluso hasta el VI. Esto lo sabemos tanto por los materiales aparecidos en los trabajos llevados a cabo (terra sigillata hispánica, forma 37 de Mezquiríz), como por el mosaico y las estructuras propiamente dichas.
En este momento (siglo IV) es cuando se rectifican parte de los suelos y se añaden nuevas formas decorativas como pueden ser columnas y decoración parietal.
Por otra parte la arquitectura de la villa, con exedras curvilíneas y rectangulares junto al uso del agua y de finas columnas hace pensar en un jardín o ninfeo de los que gustaban rodearse los romanos. Estos consistían en fuentes dispuestas en patios y jardines alternando nichos en los que se colocan por lo general elementos escultóricos con salidas de agua.
Además responde al gusto imperante en la construcción de las villas señoriales de época tardía. Imitan estas exedras a la frons scenae de los teatros romanos. Grimal cita un modelo pictórico de jardín Herculano muy similar a la planimetría que nos ocupa. No se tiene tan claro sin embargo la construcción posterior semicircular tras descubrir, al finalizar la campaña de excavación, un posible hipocausto.
La “Frons Scenae” de los teatros era un recurso arquitectónico desde los primeros momentos del imperio que se impuso en innumerables villas señoriales, tanto en sus estanques o fuentes como en los jardines. Normalmente construían diseños sencillos, sin embargo se encuentran en Portugal y en el Norte de África, villas en las que la alternancia de espacios rectos y curvos es lo normal, tal y como se puede ver en la villa de Sahelices.
Sin embargo, son muchos los problemas que se plantean a la hora de aceptar cualquier interpretación ya que hay que tener en cuenta varias cosas como son la decoración parietal, la no existencia de tuberías, el revestimiento del suelo con lajas de pizarra, etc.
Cabría también la posibilidad de que se tratase simplemente de un jardín con un diseño arquitectónico complejo, pero, como ya se ha dicho anteriormente, es difícil dar una hipótesis acerca de dicha villa, ya que los restos aparecidos por ahora no son suficientes para aportar datos significativos, ni se han encontrado además semejanzas claras con ninguna otra villa en España, y por último, los escasos materiales que suministra el yacimiento y el asiento del hábitat medieval sobrepuesto al romano, dificultan enormemente cualquier estimación temporal. Pero sí se puede decir que debió de ser una “gran mansión”, pues las dimensiones de la misma son bastante considerables.
Podemos resumir lo expuesto en cuatro puntos:
1.- Existió un primer asentamiento a finales del siglo I o principios del siglo II d.C. sin apenas vestigios.
2.- Durante el siglo IV, se desarrolla un segundo asentamiento en el que se reutilizan los restos de la villa más antigua. Se reformaron también algunas de sus estancias al cabo del tiempo.
3.- La villa más moderna fue abandonada progresivamente. Este abandono pudo deberse al desmantelamiento de la organización rural debido al nuevo orden visigodo.
4.- Por último hubo un asentamiento medieval, época en la que se utilizaron muchas partes de la villa. Las excavaciones que se están llevando a cabo se localizan en dos zonas dentro de las cuales se están descubriendo los restos de tres partes bien diferenciadas de la villa:
- ZONA RESIDENCIAL, con parte de lo que posiblemente será el palacio señorial.
- ZONA LÚDICA, o posible ninfeo
- ZONA FRUCTUARIA, o de corrales, bodegas, etc.
En al área A encontramos LA ZONA RESIDENCIAL, donde los restos aparecidos más característicos consisten en:
1.- Un pasillo recubierto por un pavimento musivario o mosaico de decoración geométrica, con reticulado de tres bandas o cuadrados policromos inscritos, que abarca una extensión de unos 13 m2 de superficie irregular enmarcados por trenza policroma de dos cabos. Definiendo la estancia teselada en su parte oriental se encuentra un meandro de esvásticas enlazadas a la que sigue una franja de trenza de tres cabos con teselas de color rojo, azul y blanco, rematada con una línea de teselas negras a los bordes. En su parte occidental aparece la trenza de dos cabos en blanco y rojo que delimita el reticulado y una espiga o espina de pez en negro y blanco.El conjunto central lo configura en sus 3 m. de anchura, el entorchado que enmarca los paneles que representan formas geométricas sin un aparente orden lógico, pero con un orden numérico, siempre de 3 en 3. Los motivos representados son entre otros triángulos isósceles, nudos de Salomón, líneas quebradas, flores tetrapétalas, ajedrezado, aspas de molino, etc.
2.- Dos muros entroncados que limitan, de una parte, al pasillo anteriormente descrito, y de la otra una dependencia servil, posiblemente una panera, ya que de ella se han extraído restos de cereal.
3.- Entre los muros se aprecian canterías reutilizadas de construcciones anteriores, posiblemente pertenecientes a una villa preexistente.
4.- Otro muro que delimita una habitación con su correspondiente suelo, semejante al de la habitación servil.
5.- Finalmente hay que decir que existen cimientos de muros de época medieval sobre un nivel de sedimentación posterior a la villa romana.
Con respecto al área B, hemos de decir que nos encontramos ante una ZONA LÚDICA o de recreo, posiblemente ajardinada. En ella aparecen:
1.- Una serie de muros semicirculares, uno de los cuales tiene adosado un banco corrido estucado por una parte, y por otra un suelo de hormigón testáceo configurando una posible habitación y de otra, una especie de piscina o fuente con pavimento en buen estado de conservación.
2.- En un nivel superior aparecen, como ocurría en el área A, estructuras medievales.
3.- Muros dobles rectangulares, que acogen una habitación con un suelo de carácter hidráulico.
4.- Un muro semicircular o ábside paralelo al primer muro descrito.
5.- Una serie de estructuras semicirculares y cuadradas, alternándose hasta un total de seis, y delimitadas por un muro de buena construcción de piedras grandes trabadas con cal. Sobre ellas encontramos siempre un nivel de tégulas y ladrillos, evidentemente del derrumbe de alguna techumbre, mezclado con otro nivel de cal.
Una de estas estructuras, la situada en el extremo más septentrional de la cata, presenta dos niveles de ocupación, uno probablemente del siglo IV y otro más antiguo, y más deteriorado, que podría pertenecer a una villa anterior, del siglo I-II, o también podría ser el suelo original de esta construcción que después sufriría algunas reformas.
El resto de las estructuras, de las que está más clara su relación, se encuentran mucho mejor conservadas y como ya se mencionó anteriormente, alternan formas cuadradas y semicirculares, siendo la primera de tipo absidal, la segunda cuadrangular y así sucesivamente. Presentan un pasillo de entrada en el lado oeste construido con lajas de pizarra. Todas, excepto la número cinco, de la que más tarde se hablará, muestran un suelo del mismo tipo que el pasillo, es decir de pizarras trabadas con cal y plintos de sujeción de columnas flanqueándolas. La estructura número 3 es la única que presenta una entrada en su parte posterior y representa el acceso a la zona donde aparecían los ábsides. Otra de las estructuras, la número 5, de forma semicircular, parece corresponder a un pequeño estanque o fuente de poca profundidad, el cual presenta un zócalo y un suelo de carácter hidráulico.
Todas las estructuras, menos la descrita anteriormente, relacionada con el agua, se encuentran estucadas y en dos de ellas hallamos restos de decoración pintada con motivos geométricos, lo que hace suponer que las restantes también estarían decoradas.
Todo lo descrito anteriormente nos lleva a pensar que nos encontramos ante una zona lúdica, ajardinada con fuentes, estanques, etc., aunque no se pueden hacer afirmaciones tajantes ya que aún no se tienen datos determinantes sobre su posible función.
6.- Abarcando todo el espacio que queda entre las estructuras y la zona absidal, aparece una especie de pasillo con pizarras de tamaño considerable sin ninguna disposición, pero que podían haber formado parte de un suelo. En esta zona se encuentra abundante material.
7.- Por último, destacar la importancia del hallazgo de una estructura de carácter hidráulico, de la cual, parte aparece debajo del pasillo de entrada a las estructuras antes descritas, lo que hace suponer la existencia de otra villa anterior. No podemos deducir la forma completa de la estructura, puesto que parte de ésta queda sin excavar. En un nivel inmediatamente superior encontramos un suelo de opus signinum que lógicamente pertenecería también a la villa más antigua, ya que este nivel sigue estando debajo del suelo de lajas de pizarra. La aparición de dos fragmentos de cerámica de tradición indígena en este nivel nos data esta villa anterior del siglo I o II de la era.